04/11/2014 10:11:00 LOCAL

MAESTRANZAS PARTICIPARON EN FESTIVIDAD DE SAN MARTIN DE PORRES

Empleados que desempeñan tareas en áreas de maestranza de organismos públicos participaron en la festividad en  honor a San Martín de Porres, que incluyó una misa en la Iglesia de Santa Domingo y el posterior traslado en procesión de las imágenes hacia los edificios públicos donde se las venera. 

El secretario de la Gobernación Alberto Paredes Urquiza acompañó la recordación junto a los trabajadores de Casa de Gobierno.

En la recordación que se realizó en el centro de la ciudad, después de la misa los trabajadores de servicios de distintas áreas trasladaron las imágenes del santo hacia la Legislatura, Salud (en el CAP) y la Casa de Gobierno.

En relación a la recordación el secretario de la Gobernación Alberto Paredes Urquiza manifestó “estoy acompañando a los ordenanzas y personal de maestranza como un compañero más” y remarcó “reconozco el esfuerzo y sacrificio en su diaria labor”.

Dijo además “realizan un trabajo constante diariamente, muchas veces sin conocer de feriados”, haciendo hincapié “hay que reconocer esta labor con las reivindicaciones que se merecen, muchas de las cuales venimos cumpliendo desde el gobierno”.

Sobre la figura de San  Martín de Porres señaló “fue un ejemplo de vida y entrega con gran vocación y humildad, que la gente le reconoce milagros y lo hace muy querido”.

San Martín de Porres nació en la ciudad de Lima, Perú, el 9 de diciembre de 1579; fue hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava, y de Ana Velásquez, negra libre panameña; fue bautizado en la iglesia de San Sebastián, donde años más tarde Santa Rosa de Lima también lo sería y a los 12 entró de aprendiz de peluquero, y asistente de un dentista.

Martín conoció al fraile Juan de Lorenzana, que lo invitó a entrar en el convento de Nuestra Señora del Rosario. Por ser negro, Martín ingresó como donado. Se le confía la limpieza de la casa, y desde la portería del convento se destacaría por la caridad con que trataba a todos.

Martín de Porres falleció el 3 de noviembre de 1639, lo que causó profunda conmoción en la ciudad, mientras que su culto se extendió prodigiosamente, y Gregorio XVI lo declaró beato en 1837, recordándose que fue canonizado por Juan XXIII en 1962.

El entonces Papa, en la homilía de la canonización, las devociones en que se había distinguido el nuevo santo: su profunda humildad que le hacía considerar a todos superiores a él, su celo apostólico, y sus continuos desvelos por atender a enfermos y necesitados, lo que le valió, por parte de todo el pueblo, el apelativo de "Martín de la caridad".




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